EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA
La explosión demográfica es un crecimiento acelerado de la población que se da en diversas etapas de la historia humana causada factores económicos, políticos o sociales.
No obstante, debido al incremento de habitantes a nivel mundial, la demografía se ha dedicado a estudiar la explosión demográfica como otro proceso de gran importancia.

El término, acuñado por el demógrafo y sociólogo americano Kingsley Davis, se ha utilizado para explicar el rápido crecimiento sostenido que ha experimentado la población mundial en los últimos años.
Como indica el Fondo de Población de las Naciones Unidas, para inicios del siglo XIX la población mundial era de 1 billón de habitantes, y hoy día, a pesar de los múltiples conflictos y desastres naturales que ha atravesado la humanidad en este periodo, la cantidad de habitantes continúa incrementándose.
De ahí que actualmente se calcule la existencia de 6 billones de personas, esperándose alcanzar los 9 y 11 billones para los años 2050 y 2100 respectivamente.
ORIGEN
Sin duda alguna, el Modelo de Transición Demográfica elaborado por el demógrafo norteamericano Warren Thompson en el año 1920, es uno de los más adecuados para explicar el origen de la explosión demográfica.
Dicho modelo analiza las fluctuaciones de las tasas de nacimiento y mortalidad desde la prehistoria hasta hoy día. Y, si bien el aumento súbito de la cantidad de habitantes a nivel mundial es un fenómeno actual, sus inicios se remontan a principios del siglo XIX.
Hasta el año 1600 existió lo que se conoce bajo el nombre del “antiguo régimen demográfico”, un periodo donde prevalecía la economía agraria pre-industrial y un contexto social demográfico bastante oscuro.

Las tasas de mortalidad y natalidad eran sumamente elevadas debido a la existencia de fuertes hambrunas, guerras, falta de un control eficaz de la fecundidad y sobre todo pestes como viruela, escarlatina, difteria, fiebre tifoidea, cólera y la famosa peste negra.
Posteriormente, para los años 1700 se entra en un periodo de transición demográfica bajo el cual se produce una disminución de la tasa de mortalidad infantil debido a las mejoras en cuanto a alimentación, medicina, salud, y sobre todo sanidad. No obstante, para ese momento aún la tasa de natalidad era bastante elevada.

Más adelante, en la segunda fase del proceso de transición finalizando los años 1700, se logra estabilizar la tasa de natalidad a nivel mundial debido a los grandes avances sociales, económicos y tecnológicos de la época.
Y, para inicios del siglo XIX la población alcanza a ser de 1 billón de personas dando origen así, gracias a las mejoras educativas, sanitarias y la incorporación de los métodos anticonceptivos a la vida de las mujeres ahora trabajadoras, a un nuevo régimen demográfico.
Este nuevo régimen es el que se ha caracterizado por una explosión demográfica sin precedentes, donde los llamados países de tercer mundo o subdesarrollados han logrado reducir la mortalidad epidémica gracias a la implementación de vacunaciones masivas.
A la vez, los países desarrollados han puesto en práctica políticas públicas sanitarias de gran calidad logrando un aumento constante de la esperanza de vida.
CAUSAS
Las principales causas se encuentran en una mejora generalizada de las condiciones alimentarias y sanitarias a nivel global, lo que ha reducido considerablemente las tasas de mortalidad global. No obstante, otros factores deben ser tomados en cuenta.

En primer lugar, la tendencia global hacia la urbanización, ya que cada vez son más las familias que deciden abandonar las zonas rurales y agrícolas para asentarse en los centros urbanos ampliamente desarrollados. Y, en segundo lugar, las migraciones como fenómeno global.

Hoy día, según datos de las Naciones Unidas, aproximadamente el 3% de la población mundial vive fuera de sus países de origen.
En ambos casos la migración de estas personas a la ciudad o a otros lugares lejos de su hogar, se origina por la búsqueda de mejores niveles de calidad de vida y oportunidades laborales.
CONSECUENCIAS
El hecho de que cada vez sean más las personas que habitan el planeta y ocupan centros urbanos ha generado diversas consecuencias, principalmente negativas.
Al ser cada vez más las personas que se asientan en las ciudades, los servicios públicos disponibles se encuentran saturados, de ahí que no todos los habitantes puedan disfrutar de acceso a agua potable segura, sistemas de drenaje sanitario y una calidad de vida digna que les permita cubrir sus necesidades de alimentación, educación y trabajo.
Aunado a lo anterior, se ha generado un crecimiento de los cinturones de pobreza, tras ser más las personas que deciden establecerse en las afueras de las ciudades, en las periferias, por no poder pagar una vivienda en el centro urbano.

De ahí que el hacinamiento y la pobreza hayan aumentado. Esta situación ha ocasionado que la riqueza se concentre en manos de unos pocos, como ha indicado la confederación internacional Oxfam, tras señalar que desde 2010 la riqueza de la mitad más pobre de la población se ha reducido en un billón de dólares lo que supone una caída del 38%.

Mientras la riqueza de las 62 personas más ricas del planeta ha aumentado en más de 500.000 millones de dólares.
Otra gran consecuencia han sido los problemas medioambientales. Tal y como ha señalado un estudio de la revista Journal of Industrial Ecology en el 2015, ha sido el incremento de consumidores a nivel mundial lo que ha generado que la contaminación, el efecto invernadero y el calentamiento global se haya acrecentado, ya que los consumidores son responsables del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero y del 80% del consumo de agua.

Referencias:
https://www.lifeder.com/explosion-demografica/
http://www.abc.com.py/articulos/la-explosion-demografica-936746.html









